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Mundo Textil, Revista de proveedores de la Industria Textil e Indumentaria
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Nueva economía para nuevas sociedades

Es fundamental que las empresas evolucionen hacia nuevos esquemas que también contemplen el impacto social y ambiental que producen. Si definimos conceptualmente la riqueza como un conjunto de bienes, servicios, valores, ambientes, relaciones y transacciones que permiten vivir decorosamente cuidando el ecosistema, una economía que promueva su generación ha de contemplar asociadamente un proyecto ético. Sólo así podrá garantizarse la capacidad colectiva de una sociedad para que todos sus miembros accedan a una vida digna.

Para ello es fundamental que las empresas evolucionen hacia nuevos esquemas. Jurídicamente no sólo han ya de proteger a los inversores o a la fuerza de trabajo, sino también contemplar, en su diseño legal y en sus planes de negocio, el impacto social y ambiental que la actividad comercial, industrial o financiera produce.

Igual de importante es garantizar que el paradigma por el que se toma la decisión de invertir pase de la producción de bienes o la prestación de servicios que sean exclusivamente rentables a la producción de aquellos que, además de rentables, sean útiles para la humanidad y que no conlleven un costo social o ambiental.

Estos desafiantes paradigmas de desarrollo que proponen novedosos esquemas legales tienen como marco lo que se denomina “nueva economía”. Bajo este flamante paraguas han nacido nuevos formatos de organizaciones empresariales, como las empresas B y las sociales. Aparecen también nuevos conceptos, como negocios de impacto, finanzas éticas o economía circular.

Por definición, las empresas B:

1) incluyen en su objeto societario, además de la propia actividad por desarrollar, la generación de un impacto social y ambiental;

2) atienden el interés de empleados, clientes, proveedores, comunidad y el ambiente, además del de los socios y accionistas;

3) son transparentes en la gestión, con publicación de reportes anuales auditados por terceros independientes.

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Imagen: Animana

Las empresas sociales son novedosas estructuras comerciales con fines de lucro que promueven el triple impacto social, económico y ambiental, pero que, a diferencia de las empresas B, destinan sus utilidades completamente al fin social que fija su estatuto. Además de no repartir utilidades, por lo general son organizaciones sociales sin fines de lucro como una alternativa para alcanzar el propio financiamiento más allá de la filantropía.

Estos formatos de empresas de beneficio e interés comunitario (BIC) requieren urgente una norma que las regule para promover su creación y esperan el tratamiento de un proyecto de ley en el Congreso a partir del cual, dado su rol social, podrían gozar de un régimen simplificado para conformarse y acceder a financiamiento y beneficios impositivos.

Estos nuevos modelos no destinan un porcentaje de su presupuesto a la inversión social ni crean una dirección o gerencia de RSE o sustentabilidad. Se asumen de manera integral e integrada como actores sociales cuya capacidad y recursos se destinan, en su totalidad, a generar acciones de impacto positivo en el cuidado de los bienes ecosistémicos y en la promoción de la dignidad humana.

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Imagen: Cubreme

Los negocios de impacto están vinculados al triple efecto ya descripto y se caracterizan por aportar a la sustentabilidad y ser permeables a la inclusión económica de sectores desfavorecidos. Las finanzas éticas son aquellas enmarcadas en los criterios de banca sustentable, orientada a financiar la creación y crecimiento de estos nuevos formatos empresariales, implementando mecanismos de microcréditos para quienes se inician, como líneas de “mesofinanzas” por montos mayores para consolidar o expandir emprendimientos ya en marcha. La economía circular es un sistema que reutiliza y revaloriza los materiales para convertir los residuos en recursos y materia prima para otro proceso productivo.

Otra manera de promover la nueva economía es a través de espacios colectivos que den escala a los esfuerzos individuales. Tal el caso de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), que formalizó un acuerdo con Sistema B un espacio que promueve empresas B, que tiene por objetivo tanto la difusión entre las pymes de este modelo de negocio como la facilitación de herramientas de gestión y medición que les permitan mejorar sustentablemente sus prácticas. Se ejecutará a través de capacitaciones a las entidades asociadas, concursos que detecten y apoyen nuevos potenciales y programas de membresías y empoderamiento de agentes de cambio que fomenten transformaciones culturales.

Cooperativas de recicladores de base de la Argentina trabajan según el esquema de la llamada economía circular. Para apoyar la formalización de este trabajo y maximizar su aporte a la gestión integral de residuos lanzaron la plataforma Iniciativa Regional para el Reciclaje Inclusivo (IRR), impulsada por organizaciones de fomento como el BID, Fomin y Fundación Avina, junto a algunas empresas, además de la Red Latinoamericana de Recicladores. Desde este espacio colectivo se articulan recursos financieros y técnicos para optimizar la inversión e impactar a nivel de las políticas públicas y el mercado. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por ejemplo, a partir de una normativa reconoce como prestadoras del servicio de gestión de residuos secos a las cooperativas. Actualmente, 12 organizaciones de reciclaje son prestadores contratados por el gobierno de la ciudad para este servicio.

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Imagen: PAEZ

Estos ejemplos confirman una tendencia de crecimiento sostenido en el mundo empresarial a tal punto que no hemos ya de hablar de la economía que viene, sino de la que afortunadamente ya está entre nosotros.

Algunas de las empresas de la industria textil y de indumentaria que son parte de esta nueva economía son:

Aero es un estudio que ofrece soluciones sustentables de diseño gráfico e industrial. Estas soluciones que ofrece buscan contribuir significativamente a la preservación del medio ambiente mediante, la conservación de los recursos y la minimización de la contaminación física y visual durante todo el ciclo de vida del producto. Entre ellos se destacan: Los desarrollos en materiales responsables, como son packagings en bioplásticos e impresiones en papeles certificados.

Ando Reciclaje favorece la cadena entera de reciclaje: concientización, separación, recolección, transformación y comercialización. Los desechos reciclados están procesados con tratamientos adecuados por lo cual se disminuye considerablemente la contaminación del agua, el aire y el suelo.

Animaná es una empresa que propone una manera alternativa de hacer las cosas, logrando que los productores, los consumidores, el medioambiente y la cultura se vean favorecidos por este nuevo paradigma. Lo logra con procesos 100% sustentables a través del trabajo en colaboración con distintas comunidades de artesanos. Utilizando sus fibras naturales y sus técnicas ancestrales de tejeduría, pero además agregándole diseño de vanguardia y comunicación, y finalmente conectado esa labor con los distintos mercados. Además, profundiza su propósito creando espacios de investigación, comunicación y difusión a través de la ONG hermana de animaná, llamada Hecho por Nosotros.

Cubreme es una empresa que busca dar una nueva visión al desarrollo de productos textiles con la utilización de materia primas locales y sustentables como las fibras animales y vegetales .También se enfocan en la revalorizaron del trabajo artesanal con tiempos lentos y reales para sus trabajadores, capacitándolos para un producto de alta calidad.

La Costurera fortalece el trabajo textil digno, no solo como un factor productivo en sí mismo sino también como una estrategia clave para la creación de empleos productivos. Siendo una línea de solución directa e innovadora, gestionan una red de trabajo conformada por talleres libres que generan trabajo genuino, digno, articulado y en escala que se sostiene brindando productos y servicios al canal corporativo. Ofrecen servicios de consultoría para la industria en donde trabajan en la elaboración de planes estratégicos para aquellas organizaciones que buscan crear valor con sentido y una economía de circuito circular.

Mafia Bags protege al medio ambiente a partir de la reutilización de velas náuticas y otros desechos. Intentan que cada producto tenga más del 90% de materiales reutilizados. A su vez, trabajan con fundaciones para que a partir de la producción de Mafia las personas que trabajan con ellos puedan salir de la situación de calle y la marginalidad laboral.

PAEZ (Alpargatas) quiere ser una fuente de inspiración y acción para promover el desarrollo de un nuevo paradigma empresarial que tenga una visión integral del desarrollo sustentable y que facilite la articulación de actores para fomentar un armonioso proceso de co-creación en comunidad, teniendo en cuenta la creación de valor social, ambiental, político y económico para todos sus integrantes.

En Patagonia el enfoque adoptado hacia el diseño del producto demuestra un sesgo por simplicidad y utilidad. Para Patagonia, el amor por los lugares salvajes y bellos exige la participación en la lucha para salvarlos, y para ayudar a revertir el declive en la salud medioambiental global de nuestro planeta. Donan tiempo, servicios, y al menos el 1% de las ventas a los centenares ambientales de los grupos de base de todo el mundo que trabajan para ayudar a revertir el cambio climático.

Xinca es una empresa que desarrolla calzado a partir de materiales reciclados. Las suelas están hechas con el reciclado de neumáticos fuera de uso. Además han desarrollado un modelo denominado Ika R donde reutilizan telas de diferentes orígenes (jeans, ropa de trabajo, residuos textiles) en la capellada. En el proceso productivo generan trabajo genuino para personas excluidas del sistema. Personas que tienen alguna dificultad para conseguir un trabajo formal.

Fuente: La Nación y Sistema B

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