Futuro cercano
29-12-2011
Una mirada abarcadora sobre lo que puede llegar a ser y probablemente pronto será. Marcas que se acercan a sus consumidores, y usuarios que quieren ser partícipes y especiales. Lo sustentable, lo reciclado, lo único, se valora más que nunca. El comercio justo también entra en juego. En síntesis: una tendencia que destaca lo esencial, lo humano.

DECO
Todo lo que engloba el diseño de interiores y de objetos está absorbiendo para sí los ciclos de recambio que existen dentro de la moda. Hoy, un negocio de deco que ofrece todo el año lo mismo no genera consumo como los que sí introducen novedades constantemente. En concreto, el diseño apelará a la reutilización y a la utilidad como valor supremo, a una estética que retoma lo rústico y lo natural desde un lugar chic, a materiales puros, a la sobriedad de estilos pretéritos (desde 1600 hasta 1950). Los materiales clave serán el metal, las sogas, el cemento, la madera, los textiles y el cuero.

RETAIL
Las marcas ya no se refieren sólo a sí mismas, sino que hablan de los consumidores, potenciales o reales. Y desde esta intención de crear un diálogo fluido se construye lo que la marca comunica, el universo que proyecta. En torno de esto, varios conceptos ganarán importancia: las experiencias democratizadas (oportunidades o accesos otorgados por firmas, antes reservados para unos pocos) y la interacción con la comunidad a la que la marca apunta, y no sólo eso, generar con ella una transformación (de un producto o del entorno). Por otro lado, la convivencia de lo online (e-commerce) y lo offline (el punto de venta) será aún más pronunciada.

ECO
El argumento sustentable tendrá creciente importancia porque se enmarca en un contexto en el que hay permeabilidad social para contarlo. Las nuevas generaciones dan por sentado que las empresas tienen que cumplir con el requisito ecológico en sus productos. Aun es un fenómeno de nicho, pero va a remarcarse con el tiempo.

MODA
El fast fashion seguirá siendo protagonista, con algunas acciones ligadas a lo sustentable o a favor del comercio justo en respuesta a los planteos sobre sus mecanismos de producción. La idea de lo tecnológico y futurista no necesariamente se traduce en un estilo en la indumentaria. Las colaboraciones entre firmas y diseñadores serán cada vez más asiduas, pero empezarán, también, a ser de la gente. No alcanzará con convocar a grandes nombres de la moda; participarán bloggers o artistas jóvenes del proceso de ser creadores.

CONSUMIDORES
Valorarán, cada vez más, tener un espacio para la participación siendo, muchas veces, lo que motivará la compra, y no tanto las ofertas o los descuentos. Esto significará poder tomarse un café dentro de la tienda, fabricar o customizar algo, o ser parte de un lookbook. Asoma, también, un deseo de actualización y de compartir con otros más allá de consumir. Los usuarios quieren entrar al punto de venta y enterarse de lo que se usa y del universo aspiracional de la marca. Y todo por un importe que el bolsillo pueda soportar. Comienzan a exigir, además, transparencia y trazabilidad en las acciones en respuesta a un interés en cómo se generan y comercializan los productos.

PACKAGING
El packaging, que tiene una función comunicacional per se, responderá, cada vez más, al perfil del usuario al que la firma apunte. Una forma de completar la experiencia de consumo (hasta se están lanzando colecciones de packaging como un punto de diferenciación). Relacionado con lo sustentable se está viendo un marcado uso del bambú, tanto en mobiliario como en objetos y envoltorios.

COSMETICA
La biotecnología y lo orgánico aplicados a la cosmética ganarán más presencia (a veces, desde un aspecto marketinero). Sin duda, la gente está más interesada en el origen de los productos y quiere un motivo por el cual consumir: los beneficios clásicos (hidratación o firmeza) ya no bastan para generar el interés, sino que se necesita algún atractivo adicional.

Asesoraron: Soledad Offenhenden, Seminario Visiones; Natalia Nupieri y Julieta Puhl, Observatorio de Tendencias del INTI; Ximena Díaz Alarcón, Trendsity
Fuente: La Nación