Las dos caras de las textiles
09-02-2012
Se prevén inversiones por US$200 millones para ampliar fábricas y ganar mercados. Pero crece el temor por el freno a los importados.

La industria textil muestra dos caras: mientras que las fábricas nacionales aprovechan el buen momento para el sector con inversiones para expandirse localmente y en el exterior, las marcas internacionales y de lujo instaladas en las avenidas más elegantes temen por el futuro del negocio debido a las trabas a las importaciones.

El textil fue y es uno de los sectores más protegidos por el Gobierno. Hoy, y a pesar de las quejas por los costos de financiación y de algunas dificultades para importar insumos, muchos aprovechan para ampliarse, abordar nuevos mercados, por lo cual están previstas inversiones por US$200 millones este año. Como contrapartida, existe mucha incertidumbre en las filiales de las multinacionales de moda más famosas por la profundización de los controles de importación.

Jazmín Chebar tiene un 85% de producción nacional y este año planea incorporar equipos para tejer sweaters, máquinas de costura y de control de calidad, y proyecta abrir nuevas tiendas en Perú, Chile y Montevideo y ampliar algunos de sus 13 locales. "En la Argentina invertiremos US$2,5 millones y US$1 millón en el exterior. El año pasado desembolsamos una cifra similar", cuenta Claudio Drescher, presidente de la compañía.

Federico Bonomi, dueño de Kosiuko, precisa, en tanto, que además de reformar e incrementar la superficie de sus actuales 10 sucursales, planean abrir locales exclusivos en distintos países de Latinoamérica e instalar un flagship (local bandera) para su etiqueta Herencia Argentina, entre otras cosas. Las trabas a los importaciones también impactan en parte de la cadena de fabricación de la empresa, pero para Bonomi, es una situación manejable. "Nosotros ya hemos resuelto creativamente temas como ése y vamos para adelante", dijo.

Marco Meloni es presidente de Italcolore, una empresa fundada en 2006 que se dedica a realizar las terminaciones de tejidos para confección, pero desde marzo pasará a ser el presidente de la Fundación Pro Tejer. El directivo hace un balance positivo cuando compara la industria local con la de otros países de la región. "Hubo un crecimiento en la producción y en la calidad. En el diseño de indumentaria, tenemos una mejor marcha que nuestros vecinos", añadió.

También recordó como políticas positivas el mantenimiento de un dólar competitivo, que les permitió "tomar mercado interno", y defendió las licencias no automáticas, a las que describió como "herramientas que se generaron frente a la crisis de 2008 y también para controlar la competencia desleal de países como Bangladesh, Camboya, India, incluso China".

El propio empresario prevé ampliar la capacidad de su planta. "La inauguramos hace casi seis años con una capacidad de 100.000 kilos por mes y con las inversiones que están en curso y las que hicimos en los últimos cinco años, pasamos a 200.000 kilos por mes", estimó.

TN&Platex, en tanto, llevó al Ministerio de Industria su proyecto de destinar $180 millones entre este año y 2013, de los cuales $120 millones serán destinados a adquirir bienes de capital. Según la cartera conducida por Débora Giorgi, el 63% de las textiles hará inversiones productivas y el 90% mantendrá o aumentará los puestos de trabajo.

Detrás de la vidriera Aunque destacan el buen momento en la actividad, los comerciantes advierten que hay tres problemas que jaquean al sector, uno de los cuales sólo ataca al mercado de etiquetas premium multinacionales. Los dos primeros son los altos costos financieros y de alquiler, que definen en buena medida los precios de las prendas, mientras que las filiales de las casas de moda trasnacionales se ven afectadas por las licencias no automáticas y el endurecimiento de los controles de importación.

José Clavería, presidente de la Asociación de Amigos de la Avenida Santa Fe, dice que en la tradicional arteria que concentra buena parte de las tiendas más famosas del mundo, la ocupación es casi total y que la venta de fin de año fue buena, al igual que la temporada de verano. "El problema para el invierno es que no hay importado, lo cual afecta a las etiquetas internacionales y de ropa deportiva. Es probable que algunos locales terminen cerrando", sostuvo.

"Desde nuestra casa matriz en Milán están trabajando para que podamos ajustarnos a los requerimientos de importación vigentes.

Nuestro compromiso es seguir apostando a la Argentina y buscar una solución sustentable para importar nuestra mercadería", dicen desde Ermenegildo Zegna.

Héctor López Moreno, presidente de la Asociación de Amigos de la Calle Florida, explica que las etiquetas renombradas que se han ido o que puedan estar en riesgo es porque sus representantes no supieron utilizar el régimen de licencias no automáticas. "Las que se quedaron se adaptaron con producción argentina con control de la casa matriz", reseño.

CLAVES
Balanza positiva

La indumentaria es uno de los sectores que puede alardear de tener un balance comercial positivo. De enero a octubre de 2011, las importaciones del sector alcanzaron los US$1.535 millones, esto es, un 31,2% más que el año anterior.

Pero en ese mismo período, las exportaciones aumentaron más fuerte: un 51%, según indica un informe elaborado por IES. Sin embargo, la consultora destaca que las licencias no automáticas (permisos para importar) afectaron más a Brasil que a China. Las mercaderías provenientes del gigante asiático "treparon un 42,2% contra sólo un 16,4% de las brasileñas", indica el estudio.

Entre las importaciones, las subas más destacadas fueron hilados (37,3%), tejidos (28,7%) y fibras (11%). El ingreso de indumentaria también crece, "continuando la tendencia respecto a 2010, con subas del 47,9% en confecciones y del 51,9% en prendas de punto".


INVIERNO MAS CARO
Los precios: el clásico de cada temporada

En los últimos años, el precio de las prendas ­más allá de las promociones que funcionan como esteroides para las ventas­ adquieren una relevancia primordial al inicio de cada temporada por los aumentos. Y al parecer, la próxima estación (otoño-invierno) no será la excepción.

Marco Meloni, de la Fundación Pro Tejer, estima que sólo por trasladar los mayores costos industriales, el valor de las prendas se incrementará un dígito, que, según estima, podría rondar el 8%.

En tanto, Claudio Drescher, presidente de Jazmín Chebar, anticipa que las prendas de la colección oscilarán entre los $500 y $600, alrededor de un 15% más que el año pasado. A pesar de que el dólar sube muy por debajo de la inflación, en el sector descartan que una prenda importada de una alta casa de diseño, tipo Armani, pueda estar más barata. "Es posible que eso suceda en las liquidaciones, que en Estados Unidos las hay en serio, o en outlets de pueblos muy alejados, donde los precios de alquiler y de mano de obra son bajísimos", dice Meloni.

Pero negó que pueda tratarse "de algo generalizado".
"Todo depende de con qué estamos comparando", señaló, por su parte, Drescher. A su entender, la comparación con un mercado como el norteamericano es erróneo. "No hay un Armani, porque esa firma tiene varias submarcas", explicó. "Hay que ver las primeras páginas de revistas como Elle o Vogue para ver qué precios se manejan", insistió, y recuerda que las prendas en la Argentina tienen un 21% de IVA, es decir que en un producto de $200, el impuesto representa $40.

Pro Tejer hizo un estudio según el cual en el precio de la ropa, los costos de financiación (de tarjetas y alquileres) representan el porcentaje más alto del precio: entre 30% y 35% según la prenda. Después están los impuestos (25%) y marketing y desarrollo de marca (20%).

Fuente: Por Alejandra Beresovsky, para Clarín